No hay luna hoy pero en mi existe una vía láctea
soy galaxia, el útero contrae, sangro, me desangro
como un río en desbordando fuera de su cauce
matriz desprendiéndose y el brillante rojo carmesí
no en labios pero sí en una entrepierna
así fluyo y así me desdibujo para que alguien con un lápiz me esboce nuevamente
que una todos los puntitos que me darán forma nuevamente, así como esos jueguitos que habitan en la sección ocio de los periódicos
regresar a la madre tierra, con sangre, agachando la cabeza y asintiendo lo verdadero
lo tangible en mi vientre
sale el sol, muere la lluvia, muere mi vientre, nido inesperado
¿lo que tanto mermé ser?
la cóncava madriguera aún inhóspita, tundra gélida de suspiros
péndulo oscilando, voces susurrando
y yo me encuentro aquí, telaraña de dolor
picos altísimos de contracciones, montañas de auge envueltas en dolor
heme aquí, a ti tierra, a ti manto celeste de sonrisas
suena Cohen y yo lo escucho con amor, él es amor, toda semántica se reduce a sus cuerdas vocales
yo lo amé desde antes de nacer, Leonard
y no olvido que hoy es 20
tampoco que a cada minuto me consumo en forma de un mar rojo, que flota y flota para luego recorrer con fuerza las líneas de éste vientre, más páramo cada vez
más terso, más suave, como el envés de una hoja que recibe la luz abriendo sus cloroplastos
fotosíntesis estática, fotones de luz cual luciérnagas
a mi me habita el estío algunas veces y no lo he de comprender.
